La noche que morí…. por ser una puta.

Por favor !suplique con voz quebrantada, ojos vidriosos y un nudo en la garganta.

No. Respondiste con voz cortante , tus ojos se clavaron en los míos , no sentiste lastima de mi agonía.

Te diste la media vuelta , sin decir más , caminaste a tu carro , paraste por 3 segundos Cómo dudando de lo que habías hecho pero no volteaste. Es más abriste la puerta del conductor evitando hacer contacto visual conmigo. Asi subiste al carro sin decir adiós.

No me quedo más que mirar las estrellas hasta quedarme dormida en medio del aquel bosque solitario. Sentí el frío de la madrugada , pero estaba tan casanda que no se me fue posible levantarme y huir de ese lugar. Quise gritar pero el nudo en la garganta no me dejo.

Me quede acostada sobre el suelo pantanoso , húmedo y posiblemente lleno de insectos. Cuando estaba pequeña le temía a las arañas , ahora las siento en mis piernas y no puedo huir de ellas.

Después de 4 horas , cerré mis ojos y dije adiós a mi sufrimiento

Recuerdo el día que te conocí , eras tan perfecto , me regalabas rosas y me mandabas mensajes de buenos días.

Al cumplir el primer mes en esta relación , mi regalo fue tu humillación por que mi maquillaje que según tu me hacía ver como una puta. Me disculpe , me sentí culpable por hacerte enojar.

Al tercer mes en una nuestra relación, recibí un apretón de brazo que dejó tus dedos marcados. Pero me hiciste pensar que lo merecía por querer tener amigos que no necesitaba. Una vez más me llamaste puta , pero es que una mujer decente con novio no puede tener amigos o usar maquillaje provocativo.

Al sexto mes , ya no tenía privacidad en mis redes sociales , mis amistades tenía que ser aprobadas por ti. Los gritos e insultos eran normales , los empujes cada vez más se volvían constantes.

Al noveno mes , llego la primera cachetada después que quise terminar contigo. Me tomaste del brazo para amenazarme. Corrí a mi casa , no tenía el valor de decirle a mi familia lo que pasaba , sentí vergüenza de que me vieran con lastima. Me llamaste toda la noche , la mañana siguiente apareciste en mi puerta con un ramo de rosas y te perdone.

Al año , me invitaste a una fiesta , pero no te gusto cómo iba vestida por que nuevamente parecía puta. A mitad del camino te pedí que pararas , ya que estaba cansada de tus insultos y humillaciones.

Te orillaste, bajaste del carro y abriste la puerta del pasajero donde iba sentada. Me agarraste del cabello y me llevaste al bosque. Grite, grite con todas mis fuerzas por ayuda pero nadie me escucho. Me tiraste al suelo donde me golpeaste y me decías que no merecía seguir viva por ser una puta. Te subiste encima de mi , yo te rogaba que no quería morir , que por favor me dejaras vivir. Agárrates con tus manos mi cuello .. aún escucho tus últimas palabras. “Si no eres mía, no serás de nadie”

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